martes, 19 de octubre de 2010

Se Habla Venezolano



Las historias contadas por estos doce periodistas venezolanos en el libro Se Habla Venezolano de Ediciones Puntocero y la revista Marcapasos, son situaciones que tienen un vínculo inalienable con la cultura venezolana. Son relatos que resaltan la personalidad y acervo del venezolano, la idiosincrasia de nuestra gente, lo que sin querer –o queriendo- nos distingue del resto del mundo. Es decir, nuestra cultura popular.

Las crónicas plasmadas en el libro denotan un arduo trabajo investigativo por parte del periodista, tiempo invertido para darle forma a aspectos culturales mucho más diversos. Son narraciones en la que somos protagonistas todos los días, que son dignas de ser contadas, publicadas, promocionadas. Quizás solo falta el
espacio para hacerlo.

Una de las historias que me pareció más
interesante fue la de Briamel González. Ella intenta descifrar el por qué de los nombres estrambóticos y exóticos que tienen muchas personas en nuestras tierras.

Nadie como el venezolano para colocar nombres extravagantes a sus hijos, a un maracucho, por ejemplo, nada le impide llamar a uno de sus descendientes Hidrocarburo Montiel y a un caraqueño no le tiembla la mano a la hora de bautizar a uno de sus niños como Jean Loise Tovar. Así como
Taj Mahal Genevi Sánchez o los hermanos Shakespeare e Indira Gandhi Cubillán.
Briamel González cita en su crónica a un escritor de nombre Roberto Echeto, específicamente en su recopilación de ensayos Las Caracas verdaderas (2000), donde Echeto manifiesta que “…cuando Willfer se encuentre con Yiksia, y vea que el nombre de su retoño será tan extraño que ninguna secretaria de ninguna oficina pública podrá transcribirlo, entonces volveremos a los nombres cristianos. Volveremos a María, a Miguel, a Jaime, a José…”

El libro es un ápice de la realidad venezolana, una realidad que va más allá del color de piel, de la zona geografía o el estatus social. Las doce crónicas captan la esencia del día a día de un venezolano de a pie, relatadas por medio de la palabra, la única arma del periodista y la más poderosa del mundo.

lunes, 28 de junio de 2010

Insomnio

Otra noche en la que NO puedo dormir, solo me dan ganas de beber y escribir, NO sé qué hacer con mi vida o qué tengo que dejar de hacer, tampoco sé si lo que hago está mal o bien, son tontas interrogantes. No sé lo que quiero ser. Estoy seguro y me siento capaz de lograr cualquier cosa que me proponga pero empezar, ese es el problema. Motivación, es la clave pero… ¿Qué me motiva?
Duermo con hambre, despierto con calor, como con sed, me baño con frio y me visto sumamente rápido, intrigado, emocionado y a la expectativa de lo que me depara un nuevo día. Prefiero seguir escribiendo todo lo que pasa por mi mente en este momento y así drenar lo que tengo dentro. Es mucho peso, mucha presión, NO me siento cómodo pero sí afortunado de vivir en este nido.
Es muy distinta mi verdad a lo que los demás creen. No es el mismo concepto que tengo sobre mí, al que tiene el resto de las personas. NO me interesa ser aceptado por uno o varios grupos, NO me interesa ser comprendido por cualquiera que se me acerque, ni ser entendido por esos pocos que me escuchan predispuestos.
La música, el deporte, la naturaleza, mi familia y las palabras han hecho que mi vida tenga color y sentido. A veces NO sé qué espera la gente de mí y eso me preocupa, porque con atormentarme a mí mismo es suficiente, NO quiero decepcionar a más nadie, NO quiero herir a más nadie pero estoy conciente que cada decisión que tomo y cada acción que hago afecta a los que me rodean, para bien o para mal.
Es distinto cuando escribo, digo lo que me da la gana y como me da la gana sin temer a nada, NO obligo a nadie a que me escuche… lees si quieres, si NO te gusta pasas la pagina, es fácil. Aquí NO decepciono a nadie, no escribo para que me contesten, escribo para encontrar respuestas y tengo la esperanza de hallarlas entre estas líneas redactadas en el silencio de mi habitación.
Todos tenemos problemas pero NO todos tenemos solución… “Al menos que alguien me dispare”.

Primer Número

Puedo comenzar admitiendo que en esto de hacer un blog soy un completo neófito. Conciente de todo el trabajo y tiempo que requiere esta tarea, ganas No me faltan para ponerme creativo y así descargar toda la información que se aloja en mi materia gris y NO llevarme todo lo que tengo a la tumba. NO soy tan egoísta. Este portal es el medio por el cual me desahogaré descaradamente posteando lo que pienso, veo, escucho y siento.
¿Cuándo empiezo?
Justo ahora.
¿Cuándo termino?
El mismo día que cese mi razonamiento.