jueves, 6 de junio de 2024
Fotografía analógica en calles digitales
La búsqueda del ser humano por trascender en el tiempo, es la principal fuerza creadora del mundo en el que vivimos. Las cosas no suceden por casualidad, sino porque hemos hecho algo para que ocurran, entonces, las cosas ocurren por causa de nuestro esfuerzo, nuestro aprendizaje y nuestra intención. O por todo lo contrario.
Quizás si no fuese por esas ganas de permanecer inmortales en la historia, el científico y médico venezolano Humberto Fernández-Morán, no hubiese creado el bisturí punta de diamante, utilizado para crear cortes ultrafinos en materiales blandos como el tejido biológico, o a muestras lunares traídas por astronautas a la Tierra.
Ese fuego sagrado que arde dentro de nosotros, que nos impulsa a buscar la satisfacción personal, la plenitud del alma y del espíritu, es la llama que enciende la mecha de nuestras habilidades y nuestra energía con el fin de alcanzar la felicidad suprema. Y no hablo de la felicidad suprema esgrimida en el Proyecto Nacional Simón Bolívar, idealizado por Hugo Chávez. Hablo de la felicidad suprema de “... tener la convicción de que nos aman por lo que somos, o mejor dicho, a pesar de lo que somos”, como lo profesaba Víctor Hugo.
Ni que te pongas, ni que te quites
Todos conocemos un venezolano que viva en el exterior pero que a veces, piensa seriamente, en devolverse a su país. Andrés San Juan, es uno de ellos. San Juan fotografió la cotidianidad de países como Marruecos, Egipto, Irlanda, Portugal, Francia, Tailandia, Camboya, Vietnam, Laos y España, donde vive desde hace más de 15 años.
La técnica utilizada por el caraqueño, es la fotografía analógica, un fuerce de película 35mm con cruce en el revelado para lograr un grano más denso en la imagen, además de un contraste alto y saturación en los colores. San Juan, busca la textura sucia, la yuxtaposición de la calle y el arte, lo crudo y lo estético, el contexto y el personaje.
Con sus viajes ha concretado un par de proyectos con influencia relevante en el mundo de la Lomografía y en la emergente generación de fotógrafos iberoamericanos. En el libro inédito Sudaca Frames: Por la carretera. San Juan retrata su viaje por siete países y en Sudaca Frames: Madrid sin colores. El artista propone el blanco y negro para mostrar la emotividad y cercanía que tiene con el momento fotografiado.
Andrés San juan, no es otro chikiluki sifrinito que se da vida con el dinero de la familia. El fotógrafo que también es cineasta y escritor, se ganaba la vida en Madrid paseando perros. Un día casi arroyan a su perro y por el esfuerzo de salvar a la mascota, San Juan fue atropellado por el conductor madrileño que tuvo que pagarle al artista una indemnización con un monto en euros lo suficientemente grande como para pagarse los viajes y el libro.
El fotógrafo seguramente regresará a Venezuela y retratará la cotidianidad a su manera pero con más miedo y emoción que cuando lo hacía en Europa. Él es el ejemplo de esa “búsqueda” del ser humano por trascender de nosotros mismos. Esas ganas de decir, de compartir, de crear... No hay que aguantarlas. Hay que salir de la zona de confort y arriesgarse con pasión por la vida, por nosotros, porque sí. Porque si no, ¿de qué sirve la vida si no te la tripeas?
https://www.instagram.com/guaicaipuropop/
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martes, 10 de septiembre de 2013
Dilema Ancestral
De los veinticuatro años que
llevo respirando en este planeta, específicamente en un país extremadamente
violento, en algunos momentos he llegado a pensar que lo he visto todo. Quizás,
personas nacidas en los años 50´o 60´ me
responderían diciendo: “no chico, pero si tú estás chamo todavía.” En serio, de todos
los colores y sonidos, de todo lo extraño, excepcional y misterioso que he
percibido, una de las cosas que más ha captado mi atención y mi interés en
estos últimos años, son las dualidades, el mundo está lleno de ellas: el frio y
el calor; el placer y el dolor; la
compañía y la soledad; la luz y la oscuridad; el bien y el mal.
Nosotros los seres humanos también tenemos
dualidades, según la Real Academia Española: dualidad es la existencia
de dos caracteres o fenómenos distintos en una misma persona o en un mismo
estado de cosas. Hay un libro titulado El extraño caso del doctor Jekyll y el
señor Hyde, es una novela escrita por Robert Louis Stevenson y publicada por primera
vez en 1886. Trata sobre un abogado que investiga la relación entre su viejo
amigo Henry Jekyll y el misántropo Edward Hyde.
El libro
es conocido por ser una representación vívida de un trastorno psiquiátrico que
hace que una misma persona tenga dos o más identidades o personalidades con
características totalmente opuestas. La novela narra cómo el doctor Jekyll
quien es respetado por la sociedad, es una persona honrada que tiene una carrera
profesional impresionante, de noche se convierte en un ser despreciable y
malvado que atropella y arremete violentamente contra niñas, mujeres y
cualquier ser vivo que esté a su alrededor.
Me
enteré de la existencia de este libro, gracias a un tema musical llamado Dr.
Jekyll and Mr. Hyde, sacado a la luz pública en el 2008 por uno de los
integrantes del grupo de rap cubano, Los Aldeanos, llamado “El B”. A lo largo
de toda la canción escrita por este rapero,
se desarrolla una discusión entre sus dos identidades “el bueno” que
sería Jekyll y “el malo” que sería Hyde. Las dos voces son interpretadas por
“El B” pero cuando le corresponde cantar como Mr. Hyde, torna su voz más ronca
y grave, lo que hace que se escuche más malévolo. Así transcurren los casi cuatro minutos de
canción, donde al final, se escucha a Hyde apuñaleando a Jekyll, concluyendo
que no todas las historias tienen un final feliz.
Basado en hechos reales
Hay una larga lista de
títulos de películas que presentan personajes con doble identidad. Puedo
mencionar El club de la pelea, protagonizada por Edward Norton y Brad Pitt, en
este film Edward Norton es un oficinista, que le molesta el consumismo, lleva
una vida gris, aburrida, y sin darse cuenta crea un álter ego, que es Brad
Pitt, un tipo con mucho estilo, carisma, chaqueta de cuero roja, pantalones
camuflajeados. Al final de la película es cuando Edward Norton se da cuenta que
el personaje interpretado por Brad Pitt era su otro yo y no otra persona de
carne y hueso, común y corriente.
El Cisne Negro, es una película del 2010, protagonizada por Natalie
Portman, quien representa a una bailarina de ballet que debe interpretar al
cisne blanco y al cisne negro de El lago de los Cisnes, en el film la
protagonista baila de manera sistemática y delicada, lo que la hace ideal para
el Cisne Blanco, pero le falta la pasión y la soltura del Cisne Negro. Entonces
Nina, interpretada por Natalie Portman, empieza a vivir una serie de
alucinaciones y situaciones donde se siente perseguida por otra bailarina que
quiere arrebatarle el papel, pero en realidad nunca existió tal persona,
siempre fue una manifestación de su inconsciente, de su otro yo.
Sin ir muy lejos
La periodista venezolana
Ibéyise Pacheco escribió hace unos años el libro Sangre en el diván, el
extraordinario caso del Dr. Chirinos, donde se cuenta la historia del señor
Edmundo Chirinos, Médico cirujano, licenciado en psicología, doctor en
ciencias, Títulos obtenidos en la Universidad Central de Venezuela, Universidad
de Londres, Cambridge, Oxford, Marsella, Queens College en Nueva York. O sea,
una eminencia en su profesión, ex rector de la UCV y ex candidato presidencial.
Pero el Dr. Chirinos bajo todos esos
reconocimientos universitarios y profesionales escondía un lado importante de su personalidad, ocultaba
a su Mr. Hyde. En el libro narran además del asesinato de la joven Roxana
Vargas, cómo este doctor, abusaba de sus pacientes mujeres, suministrándole una
dosis de algún adormecedor, aprovechándose de ellas cuando la droga hacía
efecto.
Prueba de ello, son las más de mil
fotografías de mujeres semidesnudas y dormidas en el diván de su consultorio, encontradas en su apartamento por la policía,
fotos que por su calidad y por la vestimenta de las chicas, datan de hace más
de treinta años.
Desgraciadamente o
afortunadamente hay tanto pecado en nosotros, que el mal nos parece atractivo,
nos encanta imaginarnos el fin del mundo, que en el país habrá un estallido
social, una guerra civil, saqueos que conlleven a un forzado cambio de
gobierno. Nosotros como seres humanos tenemos la oportunidad de elegir entre el
bien y el mal, porque si nuestras acciones fueran únicamente buenas o
únicamente malvadas, nos convertiríamos en lo que el escritor británico Anthony
Burgess define como: una naranja mecánica, lo que quiere decir que en
apariencia seriamos un hermoso organismo con color y zumo, pero de hecho no seriamos
más que un juguete mecánico al que Dios o el Diablo le darán cuerda. Anthony
Burgess piensa que la vida se sostiene gracias a la oposición de entidades
morales, que la maldad tiene que existir junto a la bondad para que pueda darse
una elección moral. Así que lo importante es esa elección moral.
martes, 3 de septiembre de 2013
Y el Presidente también
Convencido que nuestra generación
es el verdadero cambio. Sabiendo lo trabajoso y complicado que es crear un
producto audiovisual de calidad. Teniendo en cuenta que nuestro objetivo como
Comunicadores Sociales es informar, entretener y educar. Los Periodistas
Audiovisuales de la Promoción XX de la Universidad Santa María compartimos con
el mundo, nuestro documental sobre el Stand Up Comedy, al cual titulamos Venezuela
es un chiste. Disfrútenlo.
viernes, 5 de julio de 2013
Indentidad Inducida
El largometraje La Ola dirigido por
Dennis Gansel (2008) , está basado en un libro del escritor estadunidense Todd
Strasse (1981), inspirado en un hecho real ocurrido en una preparatoria llamada
Cubberley High School en Palo Alto, California, Estados Unidos. En la película
ambientada en la Alemania actual, se narra la historia de un profesor atípico,
creativo, motivador, que desea impartir la clase de Anarquía, pero por su peculiar
personalidad, otro docente se adelanta y toma esa asignatura, ocasionando que
el profesor Rainer Wenger, asuma la catedra de Autocracia. Tema que no le
interesa por no ser compatible con su personalidad.
El termino Autocracia proviene del griego Autos (uno mismo) y kratos
(gobierno o poder). El educador Rainer Wenger tomó como ejemplo la dictadura de
Adolfo Hitler para explicarle a sus alumnos el concepto político de la
asignatura. Los alumnos hartos de que les hablen de los nazis y esa penosa
historia que les antecede, manifiestan a su profesor que es imposible que una
dictadura como la de El Führer tenga cabida en el siglo XXI.
Rainer Wenger lleva a cabo un experimento en el salón de clases, implantando
un régimen militarista, haciendo del aula de clases una micro sociedad con
nombre y vestimenta propios, asignando responsabilidades a los integrantes de
este nuevo colectivo estudiantil, y atribuyéndose el cargo de Líder exhortando
a los alumnos a que lo llamaran: Señor
Wenger.
En busca de
identidad Grupal
Las individualidades de los
alumnos florecen tal cual como en la sociedad de un país, está el sujeto que
tiene todo lo que desea, ropa, dinero pero siente que todavía le falta algo
para que su vida esté completa. También están los que utilizan la violencia
para fastidiar a los demás sin alguna razón aparente, están los que se sienten
diferentes y desean ser vistos como uno igual y están los que no pertenecen a
ninguna tribu, a ningún equipo y desean ser aceptados por algo o alguien.
Desde luego es fundamental la existencia del líder carismático con poder
de convencimiento, capaz de persuadir e inspirar admiración al resto del grupo.
Un personaje con estas características es sumamente necesario para que una
estructura de este tipo se erija exitosamente sobre las otras.
Dando como un hecho que para que exista un régimen totalitarista o
dictatorial en un país, deben existir ciertas estructuras sociales, altos
niveles de desempleo, inseguridad, ineficiencia política, entre otras cosas. La
micro sociedad creada por el profesor Rainer Wenger, llamada “La Ola”, le dio
la oportunidad a los excluidos de integrarse al grupo, les dio una idea que
defender, un equipo al cual pertenecer con orgullo, una razón para sentirse
superiores, para justificar la violencia contra los que se oponen a sus
creencias impuestas por el líder.
De esta manera los alumnos entendieron y experimentaron en carne propia
lo que se conoce como fascismo, utilizando herramientas comunicacionales como
el grafiti para hacer propaganda en la ciudad. Excluyendo de las reuniones
sociales a los que no pertenecieran a “La Ola”, pues, estaban convencidos de
que todo lo que tuviera que ver con su colectivo estudiantil estaba bien y todo
lo que estuviese fuera de ese círculo de uniformados estaba mal. Pasando por
encima de quien sea, defendiendo una identidad, una ideología.
Los
venezolanos somos otra cosa
Es común en nuestro país escuchar que aquí se aplica la “ley del más vivo”, que cuando todos van, nosotros ya
estamos de regreso. Existen creencias que sostienen que los venezolanos somos
“panísimas”, tolerantes con el prójimo, generosos sin importar las clases
sociales. Basta con observar un sketch del programa de producción nacional A
que te ríes, para que este hermoso mito sobre nosotros, tambalee.
Un ejemplo puntual. Relato un spot publicitario de una compañía
telefónica que hace unos meses salía por la televisión nacional: Una joven se
prueba unos zapatos en una tienda de un centro comercial, indecisa, le pregunta
a su novio cuál de los dos pares me queda mejor. El novio le responde: “yo
diría que los amarillos porque te hacen ver más alta y delgada y la forma de la
pierna se te ve como mejor, aparte, el tono de esos zapatos combina con el
vestido que compramos”. Justo después de la opinión del chico, suena un pito
burlón, y una voz en off dice: definitivamente debes hablar más con tus panas.
Y anuncian el producto que estaban vendiendo.
Algo de inteligencia publicitaria debe haber para que se asocie una
marca con el machismo, con la intolerancia a lo diferente como fórmula de
relación social.
Me atrevo a citar al colega
Alberto Barrera Tyszka en su libro Alta Traición, Cuando el señor Hugo Chávez
llegó a la presidencia en 1999, “tocó
afectivamente unas honduras ciertas, que nos pertenecen a todos. Hizo crujir
nuestros mitos. Sin proponérselo deliberadamente. Sin tener conciencia de ello.
Porque ya después, en la enfermedad política, en la única pasión de concentrar
y prolongarse en el poder, azuzó sin ninguna dirección todas nuestras miserias.
Pulió los resentimientos, alimentó con yodo las heridas, puso a hervir, de lado
y lado, lo peor de nosotros mismos… no criticar y no combatir su gestión de
gobierno, infantilmente llamada ¨revolución¨, sería tan suicida como negarnos a
ver el país que él también dejó al descubierto.”
Los venezolanos como sociedad
tenemos muchas debilidades, que se suman a la presencia de una personalidad
como la de Hugo Chávez, de líder natural, carismático, disciplinado, humilde y
ordinario. Da como resultado una masa amorfa de todos los estratos sociales:
militares, civiles, de derecha, de izquierda, estudiados y en su mayoría
personas muy pobres, sin voz, desamparadas, huérfanas políticamente que
encontraron en el difunto presidente una puerta al mundo, una luz al final del
túnel con cierto matiz de esperanza.
Igual como sucedió en la película La Ola, pero a mucho mayor escala, el
experimento se salió de control, desde hace un tiempo y por lo visto seguirá así
por un tiempo más. Hay personas que piensan que las cosas tomarán otro rumbo
cuando se levante de las tinieblas otro líder, alguien capaz, con fuerza
mental, lo suficiente para soportar amenazas, insultos, negativas opiniones.
Alguien que esté dispuesto a sacrificar su vida por un cambio positivo, por un
país mejor organizado. Aunque sabemos que las limitaciones no están en las
fronteras sino en los cerebros de las personas, es absurdo sentarnos a esperar
que aparezca el superhombre y haga el milagro. Desde nuestra casa, desde
nuestra oficina, desde nuestra aula de clase, con trabajo, con educación y con
humildad debemos actuar no como lo hacemos siempre, sino de una manera distinta
para poder conocer circunstancias diferentes en nuestro entorno. No podemos
exigir cambios actuando de la misma manera como lo hemos hecho en todos estos
años, debemos ser el cambio. Somos el cambio. Nosotros los jóvenes de la mal
llamada “generación nintendo” somos la llave maestra de esa puerta al primer
mundo, al único mundo. En el cual siempre hemos vivido y pocas veces nos hemos
sentido parte de él.
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